PARASHA 38
Aliyá 1, Números 16:1-13
∼ La rebelión de Coré, Datán y Abirán 16:1 Coré, que era hijo de Izar, nieto de Coat y bisnieto de Leví, y los rubenitas Datán y Abirán, hijos de Eliab, y On, hijo de Pélet, 2 se atrevieron a sublevarse contra Moisés, con el apoyo de doscientos cincuenta israelitas. Todos ellos eran personas de renombre y líderes de la comunidad que habían sido nombrados miembros del consejo. 3 Se reunieron para oponerse a Moisés y a Aarón, y les dijeron: —¡Ustedes han ido ya demasiado lejos! Si toda la comunidad es santa, lo mismo que sus miembros, y el Señor está en medio de ellos, ¿por qué se creen ustedes los dueños de la comunidad del Señor? 4 Cuando Moisés escuchó lo que le decían, cayó rostro en tierra ante ellos, 5 y respondió a Coré y a todo su grupo: —Mañana el Señor mostrará quién es suyo y quién es santo. Será él quien declare quién es su escogido, y hará que se le acerque. 6 Coré, esto es lo que tú y tu gente harán: tomarán incensarios 7 y mañana les pondrán fuego e incienso en la presencia del Señor. El escogido del Señor será el que sea santo. ¡Son ustedes, hijos de Leví, los que han ido demasiado lejos! 8 Moisés dijo a Coré: —¡Escúchenme ahora, levitas! 9 ¿Les parece poco que el Dios de Israel los haya separado del resto de la comunidad para que estén cerca de él, ministren en el santuario del Señor y se distingan como servidores de la comunidad? 10 Dios mismo los ha puesto a su lado, a ti y a todos los levitas, ¿y ahora quieren también el sacerdocio? 11 Tú y tu gente se han reunido para oponerse al Señor, porque ¿quién es Aarón para que murmuren contra él? 12 Moisés mandó llamar a Datán y Abirán, hijos de Eliab, pero ellos contestaron: —¡No iremos! 13 ¿Te parece poco habernos sacado de la tierra donde abundan la leche y la miel, para que ahora quieras matarnos en este desierto y dártelas de gobernante con nosotros?
Kóraj no había sido nombrado jefe de los Kehatitas, sino Elitsafán, un primo más joven. ¿Qué sienten los hermanos mayores, y los primos mayores cuando el más pequeño es nombrado para ser su jefe? ¿Será esta relación familiar la razón por la envidia que luego llegó a la actitud rebelde en Kóraj? ¿Qué pasó con Yishmael cuando Yitsjak, su hermanastro pequeño fue nombrado portador de las promesas? ¿Qué pasó con Esav cuando su hermano menor obtuvo la primogenitura y la bendición en lugar suyo? Tuvieron celo y amargura. Esos celos y esas envidias fueron trasmitidos a sus descendientes a lo largo de las generaciones, y esa es la causa de las actitudes adversas entre los árabes y los judíos, entre el Islam y el Judaísmo, y entre los romanos y los judíos, entre el Cristianismo y el Judaísmo. Los descendientes de Yishmael adaptaron una religión que cultiva el odio contra el judío. Lo mismo había sucedido con el cristianismo, se formó una religión basada en no querer ser como los judíos. Los descendientes de Esav formaron el Imperio Romano, y el odio contra el judío se puede encontrar dentro del sistema romano. La religión romana tiene una raíz profunda de odio contra los judíos. El origen de esa raíz viene de una situación familiar. La cuna para la rebeldía de Kóraj fue su situación familiar, donde su primo menor fue elegido como jefe sobre él y donde él no fue nombrado a tener un puesto importante más allá del ministerio levítico normal. ¡Cuán importante es sacar la envidia de nuestro corazón! Alguien pensará que HaShem debería haber dado a Kóraj un puesto importante para que no se enfadara y llegara a esta rebeldía. Pero así no funciona en el Reino. El problema no es HaShem sino la envidia y la falta de humildad en el hombre carnal. La solución no es darle a un hombre ambicioso un puesto de responsabilidad, sino que se humille y aprenda a someterse a los líderes que HaShem ha puesto sobre él. Esa fue la medicina que HaShem estaba dando a Kóraj, pero él no la quiso tomar y tratar con el pecado en su alma, sino desarrolló su rebeldía hasta que llegó a estas alturas. Tenemos ejemplos contrarios que muestran que no hubo envidia cuando el hermano menor fue nombrado a una posición superior; Moshé y Aharón, Efrayim y Menashé. ¡Qué grandeza había en Yosef, porque logró inculcar la Torá en sus dos hijos mayores para que no tuvieran la misma envidia y peleas que él mismo había experimentado con sus hermanos! Yosef pudo romper esa maldición generacional y combatir y erradicar de su propia familia toda clase de envidia. De la misma manera los descendientes de Kóraj lograron romper la maldición familiar y llegar a ser autores de varios Salmos en las Escrituras. Eran levitas, que tenían puestos importantes. El profeta Shmuel fue descendiente de Kóraj, (1 Crón. 6:33-38). El que está contento y fiel en la posición y el llamado que el Eterno le ha dado, recibirá una gran recompensa. Si nos humillamos bajo la poderosa mano del Eterno, El nos exalta en su debido tiempo, como está escrito en 1 Pedro 5:5-6: “Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo” (LBLA) Kóraj se reveló y perdió todo, fue tragado por la tierra junto con los que le habían seguido en su espíritu rebelde. Pero algunos pocos de sus descendientes lograron salvar sus vidas, mediante la teshuvá, arrepentimiento. Que el Eterno, que es bueno, nos libere de toda envidia y rebeldía. Shavua tov.
Aliyá 2, Números 16:14-19
14 Lo cierto es que tú no has logrado llevarnos a esa tierra donde abundan la leche y la miel; tampoco nos has dado posesión de campos y viñas. Lo único que quieres es seguir engañando a este pueblo. ¡Pues no iremos! 15 Entonces Moisés, sumamente enojado, dijo al Señor: —No aceptes la ofrenda que te traigan, que yo de ellos no he tomado ni siquiera un asno ni les he hecho ningún daño. 16 A Coré, Moisés le dijo: —Tú y tu gente y Aarón se presentarán mañana ante el Señor. 17 Cada uno de ustedes se acercará al Señor con su incensario lleno de incienso, es decir, se acercarán con doscientos cincuenta incensarios. También tú y Aarón llevarán los suyos. 18 Así que cada uno, con su incensario lleno de fuego e incienso, se puso de pie a la entrada de la Tienda de reunión, junto con Moisés y Aarón. 19 Cuando Coré hubo reunido a toda su gente en contra de Moisés y Aarón a la entrada de la Tienda de reunión, la gloria del Señor se apareció ante todos ellos.
El conflicto con Kóraj y sus seguidores tenía que ver con autoridad. ¿Quién manda? El texto hebreo del versículo 3 dice que se levantaron sobre – al,על – Moshé y sobre – al,על – Aharón. Su actitud fue de rebeldía y de auto exaltación. En lugar de someterse a los que el Eterno había designado, se exaltaron y en sus mentes se colocaron en una posición sobre los líderes, cuestionando sus motivos y culpándoles por no haber cumplido sus promesas cuando ellos mismo eran los que causaron una sentencia desfavorable en el tribunal celestial. No fue Moshé que había fallado, sino ellos, por no confiar en el Eterno. Cuando Moshé rabenu se enojó por lo que dijeron no les amenazó de vuelta, ni habló palabra alguna en contra de ellos. Pudo dominar su carácter en medio de la ira y en ese momento crítico volverse hacia el Eterno. Fue lo mejor que podía hacer. Pidió que el Eterno no aceptara su ofrenda, que iban a presentar el día siguiente, para así mostrar que no habían sido escogidos como sacerdotes y que el camino al poder no es el resultado de haber empujado a otros. Si Kóraj y sus seguidores hubieran sido aceptados como sacerdotes en lugar de o junto con Moshé y Aharón, hubiera sido un desastre para el pueblo. Un liderazgo lleno de envidias, rivalidades, críticas, mentiras, rebeldía y auto exaltación llevaría el pueblo a la ruina. Con otras palabras Moshé estaba pidiendo: “¡Libéranos de un liderazgo semejante!” Moshé pidió que el Eterno no aceptara su ofrenda porque su actitud no era correcta. El que se acerca al Eterno no puede hacerlo con esa altivez de espíritu sino con temor y temblor. Si el Eterno hubiera aceptado la ofrenda de los rebeldes estaría dando aprobación a su rebeldía. Con el Eterno no se puede burlar. Si uno se acerca a él tiene que estar dispuesto a someterse a los dictámenes suyos y no decirle lo que él tiene que hacer. La oración de Moshé estaba en línea con la justicia del Eterno. El no puede aceptar la ofrenda de los necios. En Eclesiastés 5:1 está escrito: “Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal.” (LBLA) Si uno se acerca al Eterno para sacrificar solamente, sin querer escuchar en el sentido de obedecer, es un necio. En el Salmo 66:18 está escrito: “Si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará.” (LBLA) Querido discípulo del Mesías, guárdate mucho de levantarte por encima de los líderes que el Eterno ha puesto. No tienes que estar de acuerdo con todo lo que hacen y dicen, pero eso no te da el derecho a levantarte por encima de ellos. Haz como Moshé cuando veas injusticias, habla con el Eterno y ruégale que haga justicia. No tomes la justicia en tus propias manos. No hables en contra ni de los líderes que consideras que están en un error, ni hables en contra de los que se levantan por encima de tu liderazgo. Habla con el Eterno y deja que él juzgue. El es el que pone y él es el que quita el liderazgo. No procures sacar beneficio del Eterno por medio de presentar ofrendas ante él. Eso es peligroso. Si practicas la fornicación, la mentira o retienes el diezmo, no pidas sanidad para tu cuerpo o bendición para tu economía. No presentes ofrendas para ser aceptado o premiado. Arregla tus cuentas con él y sométete a sus órdenes. Así recibirás la aprobación del Eterno y de los hombres que le conocen. El que se exalta será humillado y el que se humilla será exaltado. Bendiciones.
Aliyá 3, Números 16:20-43
20 Entonces el Señor dijo a Moisés y a Aarón: 21 —Apártense de esta gente para que yo la consuma de una vez por todas. 22 Pero Moisés y Aarón se postraron rostro en tierra y exclamaron: —Oh Dios, Dios de toda la humanidad: un solo hombre ha pecado, ¿y vas tú a enojarte con todos ellos? 23 Entonces el Señor dijo a Moisés: 24 —Ordénales que se alejen de las tiendas de Coré, Datán y Abirán. 25 Moisés y los ancianos jefes de Israel fueron adonde estaban Datán y Abirán. 26 Entonces Moisés advirtió a la gente: —¡Aléjense de las tiendas de estos impíos! No toquen ninguna de sus pertenencias para que ustedes no perezcan por los pecados de ellos. 27 El pueblo se alejó de las tiendas de Coré, Datán y Abirán. Los dos últimos habían salido a la entrada de sus tiendas y estaban allí, de pie, con sus esposas y todos sus hijos. 28 Moisés siguió diciendo: —Ahora van a saber si el Señor me ha enviado a hacer todas estas cosas o si estoy actuando por mi cuenta. 29 Si estos hombres mueren de muerte natural, como es el destino de todos los hombres, eso querrá decir que el Señor no me ha enviado. 30 Pero si el Señor crea algo nuevo, hace que la tierra se abra y se los trague con todas sus pertenencias, de tal manera que desciendan vivos a los dominios de la muerte; entonces sabrán que estos hombres menospreciaron al Señor. 31 Tan pronto como Moisés terminó de hablar, la tierra se abrió debajo de ellos; 32 se abrió y se los tragó, a ellos y a sus familias, junto con la gente y las posesiones de Coré. 33 Bajaron vivos a los dominios de la muerte, junto con todo lo que tenían, y la tierra se cerró sobre ellos. De este modo fueron eliminados de la comunidad. 34 Al oírlos gritar, todos los israelitas huyeron de allí exclamando: —¡Corramos, no sea que la tierra nos trague también a nosotros! 35 Y los doscientos cincuenta hombres que ofrecían incienso fueron consumidos por el fuego del Señor. Los incensarios 36 El Señor dijo a Moisés: 37 «Ya que ahora los incensarios están consagrados a mí, ordena a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que los retire del rescoldo y que esparza las brasas. 38 Toma los incensarios de aquellos que pecaron a costa de su vida y haz con ellos láminas para recubrir el altar. Ahora están consagrados porque fueron presentados ante el Señor y serán así una señal para los israelitas». 39 Entonces el sacerdote Eleazar recogió esos incensarios de bronce y con ellos mandó hacer láminas para recubrir el altar. 40 Las láminas quedaron allí, como advertencia a los israelitas, para que ninguno que no fuera descendiente de Aarón ni estuviera autorizado se atreviera a ofrecer incienso ante el Señor; de lo contrario, le sucedería lo mismo que a Coré y su gente, tal como el Señor se lo había advertido por medio de Moisés. Aarón intercede por el pueblo 41 Al día siguiente, toda la congregación de los israelitas volvió a murmurar contra Moisés y Aarón, alegando: —Ustedes mataron al pueblo del Señor. 42 Como la congregación empezó a amotinarse contra Moisés y Aarón, estos se dirigieron a la Tienda de reunión. De repente la nube cubrió la Tienda y apareció la gloria del Señor. 43 Entonces Moisés y Aarón se detuvieron frente a la Tienda de reunión
El Eterno quiso destruir toda la congregación de Israel por la rebeldía que hubo en Koraj y su grupo. Todo Israel había sido contaminado por las palabras rebeldes y se presentaron a favor de Koraj. Pero por la intercesión de Moshé el Eterno salvó al resto del pueblo. Pero hubo una condición, que se alejaran de los rebeldes. Los tres rebeldes fueron señalados por nombre para que todos supieran quiénes eran. En Tito 3:10-11 está escrito: “Al hombre que cause divisiones, después de la primera y segunda amonestación, deséchalo, sabiendo que el tal es perverso y peca, habiéndose condenado a sí mismo.” No te juntes con los rebeldes porque podrás ser contaminado y participar del juicio que viene sobre ellos. Apártate de ellos. No los escuches. No te dejes engañar con sus mentiras camufladas de verdad. Escapa por tu vida. Bendiciones.
Aliyá 4, Números 16:44-50
44 y el Señor dijo a Moisés: 45 —Apártate de esta gente, para que yo la consuma de una vez por todas. Ellos se postraron rostro en tierra 46 y Moisés dijo a Aarón: —Toma tu incensario y pon en él algunas brasas del altar, agrégale incienso y vete corriendo adonde está la congregación, para pedir perdón por ellos, porque la ira del Señor se ha desbordado y una desgracia ha caído sobre ellos. 47 Aarón hizo lo que Moisés dijo y corrió a ponerse en medio de la asamblea. La desgracia de parte de Dios ya había empezado entre el pueblo, así que Aarón ofreció incienso y pidió perdón por el pecado del pueblo. 48 Se puso entre los vivos y los muertos, y así detuvo la plaga. 49 Con todo, catorce mil setecientas personas murieron por la plaga, sin contar las que perdieron la vida por causa de Coré. 50 Una vez que cesó la plaga, Aarón volvió a la entrada de la Tienda de reunión, donde estaba Moisés.
Cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo en el día de expiación tenía que quemar incienso para producir una nube entre él y la presencia divina. De esa manera el incienso le protegía de la muerte (Lev. 16:13). Aún así, el sumo sacerdote Aharón ahora tuvo que arriesgar su vida a la hora de correr en medio del pueblo para intentar de parar el ángel de la muerte en la tarea que había recibido del Eterno de exterminar al pueblo. Los dos hijos de Aharón habían muerto delante del Eterno en el momento de quemar incienso de manera incorrecta, y ahora Aharón tenía que quemar el incienso de manera que el Eterno no había mandado. En obediencia a Moshé, Aharón se entregó para salvar al pueblo. Su entrega dio efecto y el ángel de la muerte dejó de matar cuando Aharón llegó a donde estaba. Como Aharón echó el incienso sobre su incensario había una nube entre él y el ángel de la muerte. De esa manera el ángel tuvo que parar por causa de la nube del incienso. Esa nube contiene un secreto muy grande. Habla de la muerte del Mesías Yeshúa, por medio del cual el pueblo de Israel es salvado de la destrucción. Anteriormente Moshé había pedido al Eterno perdonar al pueblo o borrarle del libro. Ahora vemos la misma actitud en su hermano Aharón. Estaba dispuesto a dar su vida por el pueblo. Estos son líderes de verdad, buenos pastores que dan sus vidas por las ovejas. Que el Eterno levante muchos de ese tipo de líderes de nuevo.
Aliyá 5, Números 17:1-9
∼ La vara de Aarón 17:1 El Señor ordenó a Moisés: 2 «Diles a los israelitas que traigan doce varas, una por cada familia patriarcal, es decir, una por cada uno de los jefes de las familias patriarcales. Escribe el nombre de cada uno de ellos sobre su propia vara. 3 Sobre la vara de Leví escribe el nombre de Aarón, pues cada jefe de familia patriarcal debe tener su vara. 4 Colócalas en la Tienda de reunión, frente al arca con las tablas del pacto, donde me reúno con ustedes. 5 La vara que retoñe será la de mi elegido. De tal manera me quitaré de encima las constantes quejas que los israelitas levantan contra ustedes». 6 Moisés se lo comunicó a los israelitas y los jefes le entregaron doce varas, una por cada jefe de su familia patriarcal. Entre ellas estaba la vara de Aarón. 7 Moisés colocó las varas delante del Señor, en la Tienda donde se guardan las tablas del pacto. 8 Al día siguiente, Moisés entró en la Tienda y, al fijarse en la vara que representaba a la familia de Leví, vio que la vara de Aarón no solo había retoñado, sino que también tenía botones, flores y almendras. 9 Sacó entonces de la presencia del Señor todas las varas y las puso delante de los israelitas, para que por sí mismos vieran lo que había ocurrido, y cada jefe tomó su propia vara.
El milagro de las vara de Leví mostró quién había sido escogido para entrar en la presencia del Eterno como representante de todo el pueblo. ¿En qué consistía el milagro? En la manifestación de vida en algo ya muerto. Las varas de cada uno estaban hechas de madera. La madera está muerta. Ahora la madera muerta de la tribu de Leví recibió vida nueva. El poder de la resurrección era la señal que muestra quién tiene el derecho a ser sumo sacerdote en la tierra. Lo mismo sucedió con el Sumo Sacerdote celestial. La vida de resurrección es la evidencia celestial de quién ha sido escogido para acercarse al Eterno en el tabernáculo celestial. Yeshúa no está muerto, ha sido levantado de entre los muertos y vive para siempre. Su vida habla por sí misma. El es el escogido para ser el Mesías, primero como Sacerdote celestial y luego como el Mesías Rey en la tierra. Ese día está cerca. Busca y sométete a los líderes que muestran señales de la vida de resurrección. Ellos tienen acceso al Eterno. Bendiciones.
Aliyá 6, Números 17:10 – 18:20
10 El Señor dijo a Moisés: «Vuelve a colocar la vara de Aarón frente al arca con las tablas del pacto, para que sirva de advertencia a los rebeldes. Así terminarás con las quejas en contra mía y evitarás que mueran los israelitas». 11 Moisés hizo todo tal como el Señor se lo ordenó. 12 Entonces los israelitas dijeron a Moisés: «¡Estamos perdidos, totalmente perdidos! ¡Vamos a morir! 13 Todo el que se acerca al santuario del Señor muere, ¡así que todos moriremos!». ∼ Deberes de sacerdotes y levitas 18:1 El Señor dijo a Aarón: «Todos los de la tribu de Leví se expondrán a sufrir las consecuencias por las ofensas relacionadas con el santuario, pero de entre ellos solo tú y tus hijos se expondrán a las consecuencias asociadas con el sacerdocio. 2 Cuando tú y tus hijos estén ministrando delante de la Tienda donde están las tablas del pacto, tendrán como ayudantes a sus hermanos de la tribu de Leví. 3 Ellos te ayudarán en tus deberes y estarán a cargo de la Tienda, pero no se acercarán a los objetos sagrados ni al altar, para que no mueran. 4 Ellos serán tus ayudantes, y estarán a cargo de la Tienda de reunión y de todo su servicio. Así que, cuando ustedes ministren, nadie que no esté autorizado se les acercará. 5 »Solo ustedes estarán a cargo de las cosas sagradas y del altar, para que no se vuelva a derramar mi ira sobre los israelitas. 6 Considera que yo mismo he escogido, de entre la comunidad, a tus hermanos los levitas, para dártelos como un regalo. Ellos han sido dedicados al Señor para que sirvan en la Tienda de reunión. 7 Pero solo tú y tus hijos se harán cargo del sacerdocio, es decir, de todo lo referente al altar y a lo que está detrás de la cortina. A ustedes les doy de regalo el sacerdocio, pero cualquier extraño que se acerque a las cosas sagradas será condenado a muerte». ∼ Privilegios de los sacerdotes 8 El Señor dijo a Aarón: «Yo mismo te he puesto a cargo de todas las cosas sagradas que los israelitas me traen como contribución. A ti y a tus hijos se las he entregado como su porción consagrada, como estatuto perpetuo. 9 Te corresponderán las cosas más sagradas que no se queman en el altar. Tuya será toda ofrenda que presenten los israelitas, junto con las ofrendas de cereal, los sacrificios por el perdón de pecados y los sacrificios por la culpa. Todo esto que ellos me traen será algo muy santo para ti y para tus hijos. 10 Comerás de las cosas más sagradas y las considerarás santas. Todo varón comerá de ellas. 11 »También te corresponderán las contribuciones de todas las ofrendas mecidas que me presenten los israelitas. A ti, a tus hijos e hijas que vivan contigo se las he dado, como estatuto perpetuo; y todas las personas que vivan en tu casa que estén ceremonialmente limpias, pueden comerla. 12 »De las primicias que ellos traigan al Señor, te daré también lo mejor del aceite, del vino nuevo y del trigo. 13 Ellos traerán al Señor las primicias de todo lo que la tierra produce y yo te las entregaré a ti. Toda persona de tu familia que esté ritualmente pura podrá comer de ellas. 14 »Todo lo que en Israel haya sido dedicado por completo al Señor será tuyo. 15 Todo primogénito presentado al Señor será tuyo, ya sea de hombre o de animal. Pero rescatarás al primogénito nacido de hombre y al de animales impuros. 16 El rescate tendrá lugar cuando el primogénito tenga un mes de edad. El precio del rescate será de cinco siclos de plata, según el peso oficial del santuario, que son veinte guerás. 17 »Pero no podrás rescatar al primogénito de un toro, de una oveja o de un macho cabrío, pues son santos. Rociarás su sangre en el altar y quemarás su grasa como ofrenda puesta al fuego, cuyo aroma es grato al Señor. 18 Pero la carne será tuya, lo mismo que el pecho de la ofrenda mecida y el muslo derecho. 19 Yo, el Señor, te entrego todas las contribuciones sagradas que los israelitas me presentan. Son tuyas, y de tus hijos e hijas que vivan contigo, como estatuto perpetuo. Este es un pacto perpetuo que hago contigo y con tus descendientes». ∼ Privilegios de los levitas 20 El Señor dijo a Aarón: «Tú no tendrás herencia en el país, tampoco recibirás ninguna porción de tierra, porque yo soy tu porción; yo soy tu herencia entre los israelitas.
Todos los hombres y todas las mujeres tienen el mismo valor; el valor inmenso de un ser humano. Incluso los fetos que aún no se han formado en la matriz tienen un valor sumamente grande; el valor inmenso de un ser humano. Sin embargo, algunos hombres han sido escogidos para representar al Eterno delante del pueblo de una manera especial. Ellos son apartados y están en un nivel de autoridad y responsabilidad más alto que el resto. Esto no significa que su valor como seres humanos sean superiores a los demás. Es sólo el puesto y el encargo que llevan que tiene más valor que los demás. Los sacerdotes, y especialmente el sumo sacerdote, tienen el derecho a recibir las ofrendas que el pueblo ofrece al Eterno, porque ellos representan al Eterno en la tierra. El que honra al sacerdote pensando que es un ser humano superior no lo está haciendo correctamente. Todos somos iguales delante del Eterno. Pero el que honra al sacerdote por el puesto y el encargo que lleva, está honrando al Eterno. Todo ser humano debe ser honrado porque fue creado a la imagen y semejanza del Eterno. Sin embargo, los que han sido designados por el Eterno como sus representantes deben ser doblemente honrados, por un lado como seres humanos, y por otro como ministros del Eterno. El que honra al ministro por ser ministro del Eterno está honrando al Eterno. El que entrega bienes a los ministros del Eterno por ser sus ministros, están dando esos bienes al Eterno y el Eterno ve el corazón de ellos y los recompensará por esas ofrendas. No estamos exaltando a ningún hombre por encima de los demás, estamos exaltando al Eterno que ha dado poderes a ciertos hombres para estar por encima de otros hombres. Que el Eterno nos ayude a ver la diferencia entre estas dos cosas.
Aliyá 7, Números 18:21-32
21 »A los levitas doy como herencia, y en pago por su servicio en la Tienda de reunión, todos los diezmos de Israel. 22 De ahora en adelante los demás israelitas no se acercarán a la Tienda de reunión, de lo contrario sufrirán las consecuencias de su pecado y morirán. 23 Únicamente los levitas servirán en la Tienda de reunión y cargarán con la culpa de los israelitas. El siguiente es un estatuto perpetuo para todas las generaciones venideras: Los levitas no recibirán herencia entre los israelitas, 24 porque yo les he dado como herencia los diezmos que los israelitas ofrecen al Señor como contribución. Por eso he decidido que no tengan herencia entre los israelitas». ∼ El diezmo de los diezmos 25 El Señor ordenó a Moisés 26 que dijera a los levitas: «Cuando reciban de los israelitas los diezmos que les he dado a ustedes como herencia, presenten al Señor el diezmo de esos diezmos como contribución. 27 Esa contribución será contada como si fuera trigo o vino. 28 Así reservarán para el Señor, como su contribución, el diezmo de todos los diezmos que reciban de los israelitas, y se lo entregarán al sacerdote Aarón. 29 De todos los dones que reciban reservarán para el Señor una contribución. Y le consagrarán lo mejor. 30 »Cuando los levitas hayan presentado la mejor parte, se tomará en cuenta como si fuera vino o grano. 31 Lo que sobre, ustedes y sus familias podrán comerlo donde quieran. Ese será el pago por su ministerio en la Tienda de reunión. 32 Después de presentar el diezmo de los diezmos, ya no será pecado que coman lo que sobre. »No profanen las ofrendas sagradas de los israelitas, porque de lo contrario morirán».
El diezmo, en hebreo maaser, es la parte de los productos agrícolas que hay que separar una vez al año y entregar a sus respectivos destinatarios. Hay tres tipos de diezmo: el primer diezmo, en hebreo maaser rishón, el segundo diezmo, maaser shení, y el diezmo del pobre, maaser aní. En primer lugar se separa la terumá, “la porción separada” que se entrega directamente al sacerdote. La cantidad oscila entre 1.7 – 2.5 % (1/60 – 1/40) del producto. En segundo lugar se separa el maaser rishón, que es el 10 % de lo que queda del producto, y se entrega al levita. El levita, a su vez, separa el diezmo de lo que recibe, que se llama terumat maaser, y lo entrega al sacerdote, cf. Números 18:26. En tercer lugar, se separa el maaser shení, que es el 10 % de lo que queda del producto, y lo lleva a Yerushalayim para ser comido allí. Esto se hace el primero, segundo, cuarto y quinto años del ciclo agrícola de siete años, cf. Deuteronomio 14:22-26. En el tercero y sexto años, en lugar del maaser shení se separa el maaser aní, el cual es entregado a los pobres, Deuteronomio 14:28-29. En el séptimo año no se separan los diezmos de la agricultura. Los obreros que obtenían sus ganancias en trabajos que no tenían que ver con la agricultura, por ejemplo pescadores y mercaderes, diezmaban también en el séptimo año. El diezmo fue dado al Eterno, y luego Él se lo dio a los levitas. Así que, ninguno puede decir que está dando el diezmo a los hombres, aunque en lo práctico son los hombres los que reciben el diezmo. El diezmo es dado a cambio del ministerio levítico. Parte de ese ministerio es la enseñanza de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 17:9-11: “y vendrás al sacerdote levita o al juez que oficie en aquellos días, e inquirirás de ellos , y ellos te declararán el fallo del caso. Y harás conforme a los términos de la sentencia que te declaren desde aquel lugar que el SEÑOR escoja; y cuidarás de observar todo lo que ellos te enseñen. Según los términos de la ley que ellos te enseñen, y según la sentencia que te declaren, así harás; no te apartarás a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren.” (LBLA) En Deuteronomio 33:8-10 está escrito: “Y de Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón santo, a quien pusiste a prueba en Masah, con quien luchaste en las aguas de Meriba; el que dijo de su padre y de su madre: "No los conozco"; y no reconoció a sus hermanos, ni consideró a sus propios hijos, porque obedecieron tu palabra, y guardaron tu pacto. Ellos enseñarán tus ordenanzas a Jacob y tu ley a Israel. Pondrán incienso delante de ti, y holocaustos perfectos sobre tu altar.” (LBLA) En Malaquías 2:4-7 está escrito: “Entonces sabréis que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví--dice el SEÑOR de los ejércitos. Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara; y él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre. La verdadera instrucción estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el mensajero del SEÑOR de los ejércitos.” (LBLA) Como parte del ministerio sacerdotal y levítico consiste en enseñar la Torá es justo dar el diezmo a las instituciones donde se enseña la Torá para que sea entregado a los maestros de las Escrituras. ¡Shabat shalom!